El kilim se diferencia de la alfombra en que no tiene pelo, puesto que la lana en vez de anudarse sobre la urdimbre se teje con la urdimbre formando hilos entrecruzados como una tela. Esto hace que el kilim tenga un espesor mucho menor que la alfombra, y por lo tanto que no sea tan consistente ni tenga una larga duración.

La ventaja que tienen sobre las alfombras es que son mucho más livianos y, a pesar de que tienen una

categoría secundaria frente a las alfombras anudadas, han conservado unos motivos decorativos ricos en colorido y ligados a antiguas culturas así como diseños característicos propios que no se encuentran en las alfombras.

La materia de la que estan compuestos es casi exclusivamente lana que se tiñe con los mismos procedimientos que para las alfombras. Existen diferentes métodos de tejer los kilims dependiendo de las regiones y de los diseños que se quiera crear.

Una de sus desventajas es que se ensucia más rápidamente que la alfombra y por lo tanto no es práctico colocarlo en zonas de mucho paso.

Los siguientes kilims se han producido por artesanos afganos, quienes suelen utilizar tintes naturales (extraidos de minerales  y plantas) en sus producciones tanto de los kilims como de las alfombras, consiguiendo unos diseños y colores muy atractivos y muy valorados internacionalmente. Inclusive, la manera de mercerizar la lana sigue un laborioso proceso manual.